Hemos llegado con más de dos horas de antelación para hacer el check-in me he comprado una revista española de casas para ver que puedo hacer con la casa del pueblo y unos chocolates, espero que pase rápido el tiempo.
El vuelo ha
Hemos tenido mucha suerte, pues hoy había u
Aunque el día no está apacible hemos seguido viendo cosas, hemos ido a ver la casa de los fundadores de la ciudad, la Familia Montejo, una casa del siglo XVI ya reformada, pero con una fachada original, hemos vuelto a tener suerte pues la visita es gratis y la Guía nos ha dado una muy buenas indicaciones sobre la casa.
Ya por la noche hemos salido a tomar algo por ahí, hemos callejeado, ciertamente todas las calles iguales, Mérida es como el tablero de ajedrez. Hemos parado en un café que a la vez era galería de arte, un poco cutrillo como casi todo por aquí, y para finalizar la noche fuimos a una cantina mejicana, esto si que era cutre, me recordaba a los bares de hace 30 años en España, sucio, desordenado, humo (en teoría los carteles decían que estaba prohibido fumar), música alta, y tíos de lo más pintoresco. La gente allí bebía cerveza Sol de a litro e iban dejando las botellas vacías para que luego el camarero hiciera el recuento y les cobrara. Con la cerveza nos han puesto unos ganchitos con salsa picante y lima, sal y especia de pimiento.
Se nos ha pegado un tío a contarnos su vida, que trabajaba en Holbox (la isla a la que iremos en dos días) y en Cancum, pero que ahora estaba en Mérida trabajando de fontanero-electricista y que como no había cobrado, esta situación le avergonzaba y por tanto no iba a volver a casa sin dinero y se quedaría en la calle. No se si es que quería dar pena o es que estaba borracho o las dos cosas.
Nosotros hemos pagado nuestros botellines de 33 cl. (vaya unas nenazas que somos) y nos hemos ido al hotel.

